Antecedentes

Hace tiempo que se sabe que la exposición de los materiales al frío puede mejorar algunas de sus prestaciones.

Ya hace siglos que los relojeros suizos sometían a los delicados componentes de sus creaciones a las bajas temperaturas invernales de los Alpes, siendo una de las claves de su reconocida calidad.

A finales del siglo XIX se logró la licuación de los gases atmosféricos, hecho que proporcionó acceso a temperaturas muy bajas (jamás se habían alcanzado en nuestro planeta) y supuso el nacimiento de una nueva ciencia: la criogenia. Eso posibilitó, ya en el siglo XX, se realizaran experimentos que trataban de analizar los efectos producidos por las temperaturas criogénicas en los materiales. Los ensayos rudimentarios iniciales consistían en la inmersión directa del material en un gas licuado (a menudo las probetas se dañaban debido al choque térmico) y ya permitieron intuir que las bajas temperaturas desencadenan cambios en el material.

PRIMERAS APLICACIONES PRÁCTICAS

Parece que las primeras aplicaciones prácticas (en motores de avión alemanes) datan de los años 30 del siglo pasado. Tras la segunda guerra mundial el interés decayó, aunque la tecnología se mantuvo latente en la industria aeroespacial debido a la necesidad de prever el comportamiento de los materiales al ser sometidos a las temperaturas extremas del espacio exterior. Así, fue en la década de los 60 cuando aparecieron los primeros tratamientos criogénicos precursores de los actuales, diseñados para ser realizados en un entorno industrial.

La asequibilidad del nitrógeno líquido y el desarrollo de mejores sistemas de control de la temperatura fueron las claves que permitieron que, lentamente, los tratamientos criogénicos industriales fueran desarrollándose y extendiéndose, especialmente en Norteamérica. Aunque en los últimos años su implantación va en aumento por todo el mundo, aún se utilizan poco en Europa donde apenas son conocidos.

TRATAMIENTOS CRIOGÉNICOS MULTIETAPA

Los tratamientos criogénicos de tipo multietapa son el último paso de la evolución de la tecnología. Desde un punto de vista industrial estos procesos que suponen un claro avance con respecto a las estrategias convencionales de tratamiento criogénico ya que proporcionan mejores resultados  a la vez que suponen una considerable reducción de los tiempos de proceso.