Otras aplicaciones

El desgaste y la fatiga de los materiales son fenómenos presentes en prácticamente todos los sectores.

Estos problemas generan enormes costes económicos y medioambientales. Y, a la vez, una prácticamente inacabable lista de aplicaciones para los tratamientos criogénicos.

Un ejemplo son los electrodos de soldadura por resistencia, fabricados en aleaciones de cobre, que han de tener un buen equilibrio entre resistencia mecánica y conductividad. El tratamiento a bajas temperaturas mejora su rendimiento, a veces espectacularmente. También proporciona excelentes resultados en tubos de contacto de cobre y en electrodos de tungsteno.

muellesOtra aplicación bastante popular, especialmente en Norteamérica, es el tratamiento de discos de freno (habitualmente fabricados en fundición gris). Los discos tratados se desgastan mucho menos (duran más del doble), no se deforman ni se agrietan y son más resistentes al calentamiento generado durante la frenada. No es de extrañar que, allí, el uso de discos tratados sea muy común en flotas de vehículos (taxis, ambulancias, policía, etc.) ya que, aparte de mejorar su durabilidad y sus prestaciones, los costes de mantenimiento se reducen notablemente.

El mundo de la competición automovilística es otro sector con diversas aplicaciones del proceso. Aparte de los mencionados discos de freno, se tratan todo tipo de componentes de motor y transmisión, bloques, culatas, cigüeñales, bielas, pistones, muelles, piñones, cajas de cambio, embragues, etc. El rendimiento de estos elementos (y del motor en su conjunto) mejora debido a un rozamiento más bajo y una mejor disipación del calor. Por otra parte, la duración y la fiabilidad de los componentes tratados aumentan de forma muy notable, lo cual reduce drásticamente el número de incidentes en carrera (“to finish first you must first finish”).

Una de las consecuencias más comunes de la aplicación de tratamientos criogénicos es el aumento de la resistencia a la fatiga. Al margen de gran cantidad de experiencias positivas, numerosos estudios confirman la capacidad de esta tecnología para aumentar significativamente esta característica en muchos materiales: aceros para muelles, para rodamientos, de cementación, inoxidables, aleaciones de aluminio, etc. Sin duda este es un campo de aplicación de mucha importancia para esta tecnología y con un gran potencial de desarrollo.

hi fi tubesHay otras aplicaciones que pueden parecer más “exóticas” desde el punto de vista industrial pero cuya demanda está creciendo mucho en los últimos años. Por ejemplo, los tratamientos criogénicos se han hecho populares en el mundo de los componentes de audio de alta gama donde su aplicación a cables, conectores, válvulas hi-fi, etc. mejora notablemente la calidad del sonido. También es habitual el tratamiento de instrumentos musicales de viento, de las cuerdas (para piano, guitarra…). Más recientemente se han empezando a aplicar en guitarras eléctricas con notables resultados. Aunque no queda totalmente claro el porqué de estos cambios provocados por las temperaturas criogénicas, parece que las mejoras en la conductividad y la eliminación de tensiones residuales son los fenómenos que propiciarían estos positivos efectos observados.

También ha ganado popularidad el tratamiento de las armas de fuego, especialmente de los cañones. El rozamiento disminuye (mayor velocidad del proyectil, menor calentamiento y más facilidad para la limpieza) a la vez que la estabilidad dimensional aumenta, dando lugar todo ello a disparos más precisos. También se usa en material deportivo como, por ejemplo, palos de golf, patines para hielo o raquetas de tenis.

En definitiva, se trata de un proceso sencillo y económico que, como se ha podido ver, cuenta con una enorme variedad de aplicaciones. Si tuviera alguna en mente, no se quede con la duda y contáctenos. El tratamiento criogénico multietapa puede ser la solución que estaba buscando.