Cuchillas

Cuchillas, sierras y herramientas de corte en general son un ejemplo típico e ilustrativo del potencial de los tratamientos criogénicos.

Son elementos que se utilizan en prácticamente todos los sectores. Hay cuchillas para cortar metales, madera, papel, tejidos, alimentos, etc. En cuanto a su configuración, las hay con todo tipo de geometrías (rectas, circulares, dentadas…) y tamaños.

cuchillaLos materiales empleados para fabricar este tipo de elementos son, principalmente, aceros (de herramientas, rápidos, inoxidables…) aunque también se usa el metal duro. Prácticamente todo lo indicado es también aplicable a las sierras.

La gran ventaja del tratamiento criogénico en este tipo de aplicaciones es que la mayor parte de estas herramientas suelen afilarse varias veces a lo largo de su vida útil. Dado que el tratamiento criogénico afecta permanentemente a todo el volumen del material, solo se han de tratar una vez y el afilado no provoca una pérdida de prestaciones. Y, en caso de que hubiera algún tipo de recubrimiento antidesgaste, se trata de procesos totalmente compatibles.

Aunque, como siempre, los resultados dependen del material y la aplicación considerada, no es infrecuente que las cuchillas y sierras multipliquen su rendimiento entre afilados por dos, tres e incluso más. Lógicamente, esto tiene un reflejo directo en los costes, en la calidad y en la productividad ya que, al margen del ahorro derivado del menor consumo de cuchillas, permite aumentar notablemente los intervalos de cambio. Por otra parte, el desgaste suele producirse de forma más homogénea, lo cual permite retirar menos material en cada afilado y conseguir más usos con cada herramienta.
innumerables EJEMPLOSUna de las aplicaciones es el tratamiento de las cuchillas circulares (slitters) que se utilizan en las líneas de corte longitudinal de chapa y que, con el uso del tratamiento criogénico suelen durar más del doble.

En el mundo de la madera, donde el uso de cuchillas y sierras es intensivo, también hay muchas aplicaciones. Las cuchillas para cepillar madera o las usadas para triturarla (por ejemplo, para la fabricación de pasta para papel) pueden llegar a triplicar su vida entre afilados con el uso del tratamiento criogénico multietapa. Si se tiene en cuenta que algunas de estas cuchillas han de cambiarse cada pocas horas, es fácil comprender el interés de usar el proceso en estas aplicaciones.

Lo mismo puede decirse de las sierras, incluidas las que tienen dientes soldados de metal duro (habituales para cortar madera). En esta aplicación el uso del tratamiento criogénico también proporciona excelentes resultados. Cadenas para motosierra, cuchillas circulares para papel, bisturís, cuchillas para cortar tabaco, para cortar hierba, cuchillas de afeitar, tenazas… son solo algunos ejemplos de las innumerables aplicaciones en las que los tratamientos a temperaturas criogénicas se aplican con éxito.